18/09/2025
👌🏼
El siguiente año cumpliré 20 años trabajando alrededor de Recursos Humanos y últimamente me he sorprendido reflexionando no solo en lo que he hecho, sino en lo que quiero compartir con los demás. Notarán que en las próximas semanas esta página irá cambiando, habrá menos memes, menos imágenes sueltas, porque quiero ir construyendo un espacio más íntimo, más personal, casi como un blog de colegas para colegas. Así que voy a traer aquí muchas preguntas y reflexiones que hago a lo largo de mi día en mi mente, con amigos, con colegas. Hoy escribo desde mi oficina, con un café preparado, justo antes de iniciar a revisar correos.
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Hace unos días, un analista de RRHH que participa en un proceso de selección para la gerencia de su misma empresa me confesaba que se sentía en desventaja frente a los candidatos externos. Los veía más competentes, más ágiles, más atinados en sus respuestas. Y quiero contarles aquí lo mismo que le dije a él…
Que el juego no siempre se gana siendo el más popular ni el más carismático. En RRHH, y en cualquier rol de liderazgo, lo que realmente hace la diferencia no es cuántas sonrisas repartes ni cuántos aplausos recibes, sino cuánto confían en ti cuando hay que tomar una decisión difícil, cuánto respetan tu palabra cuando toca decir algo incómodo, cuánto respaldo encuentran en ti cuando las cosas se ponen cuesta arriba.
Y si no estás de acuerdo te concedo la razón desde ahora, sin embargo me gustaría que supieras que la popularidad el día de hoy te puede conectar con muchas personas, conocer de muchas vacantes y moverte muy rápido dentro de la escala del mundo de recursos humanos de tu región o en tu empresa, sin embargo, esta capacidad de resaltar te ayuda a abrir puertas, pero no a pasar por ellas. Porque para tener una buena entrevista deberás mostrar congruencia y consistencia, no likes, aplausos y fotos en redes sociales. La popularidad atrae, pero el respeto construye.
Eso fue lo que le dije: no te compares en simpatía, compárate en solidez. Pregúntate si la gente sabe que cumples lo que dices, si saben que escuchas sin favoritismos, si confían en que no te escondes cuando toca enfrentar un problema. Porque eso pesa mucho más que la gracia de un comentario ingenioso en una entrevista.
Ser respetado y confiable no siempre es lo más popular, pero en mi experiencia es lo que realmente transforma culturas de trabajo, lo que permite hacer intervenciones sostenibles y lo que, al final, te deja dormir en paz por las noches.
Y en esa línea, hay tres hábitos que me acompañan cada día y que también he visto en colegas a quienes admiro:
• Saber decir que no, porque más vale un límite claro que un sí que se rompe en el camino.
• Cumplir lo que digo, porque no hay discurso bonito que alcance si los hechos no lo respaldan. Si diste una fecha, cumple esa fecha, y si no puedes cumplirla pide una prórroga antes de que venza, no cuando ya tienes el correo y el teléfono llenos de exigencias. Aprende a dar fechas realistas, no dejes que te comprometan a una promesa al calor de las urgencias de los demás, ¿quieres ser confiable? entonces aprende a decir de manera tranquila, cordial y respetuosa: “tu urgencia no es mi urgencia”.
• Escuchar de verdad, sin favoritismos, porque la gente reconoce cuando la decisión se toma desde la justicia y no desde la conveniencia. No necesitas escuchar la historia tres veces para entenderla, lo que necesitas es ser imparcial, generar acuerdos y documentar todo con testigos reales.
Saludos cordiales. 🫀
Elena