19/07/2025
Reflexión para reclutadores y candidatos: el valor del respeto y la conciencia en un proceso de selección
Hoy viví una experiencia que me dejó mucho más que una anécdota: me dejó una enseñanza. Como reclutadora, tengo claro que nuestro trabajo no se limita a cubrir vacantes, sino a encontrar el vínculo correcto entre el talento y las organizaciones. Pero este proceso, como cualquier otro que involucra personas, requiere algo esencial: respeto mutuo.
Durante una entrevista con una candidata que había mostrado interés en una vacante administrativa, la conversación giró, como es habitual, hacia temas clave: su experiencia laboral, los motivos de los cambios constantes de empleo, el manejo del estrés y la capacidad de enfrentar situaciones complejas. Preguntas que no buscan incomodar, sino comprender a la persona más allá del currículum. Sin embargo, la entrevista terminó de forma abrupta, no por problemas técnicos como se argumentó, sino por falta de compromiso y sinceridad.
Lo que siguió fue inesperado: una conversación privada, accidentalmente escuchada, reveló juicios poco respetuosos hacia el proceso, el puesto ofrecido, e incluso hacia quien entrevista. A pesar del disgusto inicial, esto me llevó a reflexionar con más profundidad.
Ser parte de un proceso de selección —ya sea desde el rol de reclutador o de candidato— implica responsabilidad. Si bien todos tenemos días difíciles y momentos en los que sentimos frustración, también es importante recordar que cada espacio de entrevista es una oportunidad, no una obligación. Y como toda oportunidad, merece preparación, presencia y honestidad.
Para quienes reclutamos: sigamos haciendo nuestra labor con empatía, sin perder de vista que todos fuimos alguna vez candidatos. Escuchemos con apertura, preguntemos con propósito y recordemos que detrás de cada CV hay una historia, muchas veces compleja.
Para quienes se postulan: si el interés en una vacante no es genuino, es mejor no presentarse. No hay nada de malo en declinar una oportunidad si no resuena con tus necesidades, pero sí es injusto restarle valor al tiempo y al esfuerzo de quienes están del otro lado con la intención de ayudarte a crecer.
Un proceso de selección bien llevado puede ser una experiencia de aprendizaje para ambas partes. No se trata de buscar culpables, sino de construir conciencia: respeto, honestidad y compromiso no son opcionales, son el corazón de cualquier vínculo profesional.
Autor: Desarrollo Integral