21/03/2016
21 de Marzo DÍA INTERNACIONAL DE TITIRITERO
MENSAJE DEL CENTRO CUBANO UNIMA POR EL DÍA INTERNACIONAL DEL TITERE
La práctica animista de los antiguos estableció relaciones entre los hombres y su entorno. Lo vivido con lo imaginado confiere características especiales a la existencia humana. No conforme con crear idílicas divinidades a “imagen y semejanza”, trasgredió roles y reorganizó una acción en la cual se erigió como el gran hacedor. La poética argumentación de nuestro Javier Villafañe nos remite al insobornable pensamiento del hombre americano. “El títere nació cuando el hombre, el primer hombre, bajó la cabeza por primera vez en el deslumbramiento del primer amanecer y vio su sombra proyectarse en el suelo”. Aquellos que levantaron poderosas ciudades como la mítica Tenochtitlán o los humildes bateyes en las islas taínas, desobedecieron la condición humana para apropiarse del rol irrenunciable que los pueblos se han dado a sí mismo animando, lo inanimado; asumiendo la sacra posición capaz de amar y construir. Gracias a su impronta creativa, han vivificado a sus personajes-títeres. Maravilla de maravillas, el arte titiritero, milenario como el propio hombre, ha servido para establecer diálogo entre el animador con lo que anima; pero sobre todo, la figura así animada ha tomado la voz de los silenciados; gritando las injusticias de los poderosos; sembrando la luz ante las oscuras miserias humanas; susurrando las amantes ternuras que los harán levantar y andar. Celebrar el arte de los títeres el 21 de marzo, nos compromete a precisiones impostergables: Recuperar las esencias que han definido a los títeres y su teatralidad. ¿Ante qué plazas levantar nuestros retablos? ¿Qué adulto, sin trabajo ni medios de sostén de su familia, tendrá ánimo para contener su angustia ante los títeres? ¿Cuántos niños, agobiados por la explotación forzada de su tierna esperanza tendrán tiempo de sonreír ante el títere? ¿Podrán oírse, en las ruinosas ciudades destruidas por las bombas, las voces de Punch, Karagoz, Guignol, Petruska, Cristobita, Comino, Juancito o Pelusín exigiendo paz, pidiendo pan…? La vida del títere depende del hombre; pero la vida de los hombres, en los tiempos que tratamos de sobrevivir, ¿de quién depende? Es posible que los títeres nos devuelvan la gozosa algarabía estridente de sus fascinantes y justicieros cachiporrazos. ¿Nos acompañarán en el eterno silencio? “That is the cuestion”