07/06/2026
Ir a clase y aprender no debe ser opcional en BC
Los partidos del Mundial se pueden ver en repetición, la educación perdida no se repite
Por Guillermo Rivera Millán.
La gobernadora de Baja California anunció que la asistencia a clases sería opcional durante la inauguración del Mundial de futbol. Surge de inmediato la pregunta: ¿bajo qué dictamen técnico se tomó esa decisión? El artículo 3º constitucional y la Ley General de Educación establecen que la educación básica es obligatoria y que el calendario escolar debe garantizar entre 185 y 200 días efectivos de clase. Ese calendario solo puede modificarse por causas extraordinarias o de fuerza mayor, y siempre con dictamen técnico y consulta a los Consejos de Participación Social. Un evento deportivo no cumple con esos criterios.
Hace unos días, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, reconoció que no podía modificar unilateralmente el calendario escolar y que debía consultar a las comunidades educativas, atendiendo las características de la Nueva Escuela Mexicana. Esa rectificación fue un paso hacia la legitimidad que la Constitución y la Ley mandatan. Entonces, ¿qué parte de esta lección no se entendió en Baja California?
Si no se consulta a los Consejos de Participación Social, a los sindicatos, a los padres de familia, a las comisiones ciudadanas y empresariales en educación, a las escuelas particulares, a las organizaciones y expertos de la sociedad civil, ¿para qué existen esas estructuras? Además, sería discriminatorio privilegiar únicamente el futbol, cuando para otros sectores de la sociedad son igual de importantes el básquetbol, el futbol americano, el béisbol o el box. La educación no puede ser rehén de ninguna coyuntura deportiva.
El problema, sin embargo, va más allá de una decisión sin sustento técnico. En Baja California las escuelas enfrentan carencias que ponen en riesgo el derecho a la educación. Las aulas deterioradas, la falta de ventilación y los espacios inseguros son parte de la realidad cotidiana. El déficit de maestros se refleja en grupos sin docentes titulares y en interinos que no reciben pago oportuno, lo que deja a los planteles funcionando con personal incompleto. La ausencia de protocolos integrales de riesgos escolares es otra deuda: cada escuela debería contar con personal capacitado en primeros auxilios, brigadas de protección civil y recursos para atender emergencias. A ello se suma la reivindicación pendiente de los docentes, quienes necesitan reconocimiento, capacitación continua y salarios dignos.
En un estado donde las comunidades enfrentan hospitales sin medicamentos y familias que buscan a sus desaparecidos, hablar de celebrar unidos el Mundial resulta un contrasentido. La verdadera unidad debería convocarnos a causas urgentes: ayudar a las familias que buscan justicia, apoyar a las escuelas que carecen de infraestructura, respaldar a los maestros interinos que siguen sin recibir pago, sostener a las micro y pequeñas empresas que están a punto de cerrar y defender a los pensionados a quienes se pretende reducir sus pensiones de manera arbitraria y retroactiva. Esa es la unión que necesitamos: la que se construye en torno a las necesidades reales de la sociedad, no la que se disfraza con un espectáculo deportivo.
La legitimidad de la educación se juega en la consulta, en la planeación y en el respeto a los actores sociales. Gobernar es escuchar. Y en materia educativa, escuchar es obligatorio. Es momento de que la gobernadora, la Secretaría de Educación y los Consejos de Participación Social respeten la voz de maestros, padres, sindicatos, empresarios y sociedad civil. Solo así la educación en Baja California podrá ser democrática, equitativa e inclusiva, como lo mandata la Nueva Escuela Mexicana.
Un partido de futbol se puede ver en repetición, las veces que sea. La educación, en cambio, no se repite. Cada día perdido en el aula es un día que no regresa. Cada niño que se queda sin maestro es un futuro que se debilita. Cada escuela sin infraestructura es un derecho vulnerado.
Ya estuvo. Padres, maestros y sindicatos: es momento de defender la educación. No se trata de un partido de futbol, se trata del futuro de nuestras niñas y niños. La verdadera legitimidad no se juega en un estadio. Se construye en las aulas, con consulta, con democracia y con respeto a quienes sostienen la educación día a día. Viva México en serio significa respetar la educación y a quienes la defienden.
Guillermo E. Rivera Millán
Director general del despacho De la Peña y Rivera S.C.
Fundador de Justicia que Transforma México A.C.