30/07/2017
“Aquí te encontré y aquí te devuelvo”
Mamá no me lo dijo a mí. Se lo dijo a las crías que esperaban con ella sentadas en un banco del paseo del rompeolas….Se que las tres lloraron…pero juntas y abrazadas.
Él a una distancia prudencial para “vigilar” que nadie me viera… Oteando el horizonte… Vigilante y atento como es siempre…
Mientras dejaba que las cenizas cayeran en el agua, las lágrimas hicieron que volviera a vivir los recuerdos de las cosas que me contaron.
El dinero faltaba en las casas y tenían que enviarlo a las madres. “Muchas bocas para alimentar, ya lo sabéis…” les decían en sus cartas de todos los meses y encabezadas con la frase de: “Querido/a hijo/a: espero que al recibo de la presente te encuentres bien de salud…”
Madrugar mucho, cumplir sin fallos en los trabajos y dejarse acariciar por la brisa los pocos ratos de asueto que tuvieran. Debieron ser los días más bonitos de sus vidas. Sin presiones solo las de enviar la paga…eso sí
“Aquí nos conocimos”
“Mira, aquí estaba la bolera. ¿Te acuerdas mamá?
Papá siempre se dirigía a ella así…y ella, sonreía y asentía…
Recordaba también, que ya entonces se bebieron alguna botellita de champán..”Porque lo llamábamos champan y no cava….”
Conocieron la calma y sosiego del suave oleaje. Pero después, el día a día y supongo, la realidad, les mostró lo cruel y bravo que puede llegar a ser, como cuando pierdes de vista la costa y navegas hacia adentro….Muchos sinsabores, muchos sacrificios, muchos inviernos con los mismo jerseis y muchos veranos con las mismas blusas. No se podía malgastar…
“Cuando muera, quiero que me incineréis. Y mis cenizas, las tenéis que llevar allí. Y después, os vais a comer a un restaurante”
Durante años, estuve escuchando la misma frase…. Y la cumplí.
Cuando supe de su existencia, fue, en estas mismas aguas… El azul me da tranquilidad…
La primera vez que pise la arena, fue aquí.
El primer embate de las olas, fue aquí.
El primer trago de agua salada, fue aquí.
Tenía una foto en la que estamos los tres. Papá bebiendo de una bota de vino. Mamá comiendo y yo sentada en la arena riendo…. No recuerdo quien la hizo ni donde está. Pero si cierro los ojos soy capaz de verla como si la tuviera en las manos….
Cuando bajamos del rompeolas, mamá me cogió del brazo y caminamos juntas… aún caminamos juntas….
“Papá, el abuelo estará contento ¿verdad?”
“Sí. Contento de volver aquí y más contento cuando haya visto que sois vosotras quien lo habéis traído”
Entonces, otra vez, atento y vigilante, y aunque era final del invierno, como buen capitán, ordenó entre risas, a las aprendices de marinero, que se descalzaran para meter los pies en el mar….