25/10/2026
Dida Pelled tiene esa forma de tocar y cantar que consigue que el mundo baje las revoluciones sin que nadie tenga que pedirlo. Una voz ultra cálida, una guitarra que parece hablar por sí sola y una personalidad que llena el escenario desde la absoluta delicadeza. Su manera de estar, de frasear, de dejar respirar las canciones y de jugar con los silencios tiene una fuerza tremenda. Jazz con raíces, ecos de blues, sensibilidad y elegancia. Todo ello arropado por una formación que estuvo a la altura de cada matiz en un Café Central Ateneo lleno.
¡Y qué bonito cuando una música que te invita a escuchar con los ojos cerrados termina sacándote a bailar!
Dida presentaba I Wish I Was a Single Girl Again, un disco que acababa de estrenarse el día anterior y del que pudimos escuchar varios temas. Salimos con los oídos acariciados y el alma bastante más tranquila de lo que había entrado.
Y ahora, una confesión: la hipocresía de un servidor me ha llevado a pasarme meses diciendo que había que apoyar el jazz y el nuevo Café Central Ateneo desde su traslado, mientras yo seguía sin aparecer por allí. Hasta ayer. Pero más vale tarde que nunca, ¿no? Y bendita la hora, porque, aunque la morriña por el Central de toda la vida siga ahí, el nuevo espacio es maravilloso. Desde bajar por esas escaleras preciosas hasta entrar y encontrarte con las cortinas rojas, la barra, los cocteleros y ese ambiente que te va metiendo en situación antes incluso de que empiece el concierto.
Hay algo en toda esa rutina previa que ya te hace sentir que has venido a vivir una experiencia, no simplemente a ver música.
Estuvimos hablando un rato con uno de los trabajadores, que nos contó algunas cosas del Ateneo por encima, y sinceramente, si me llega a tener cinco minutos más allí, salgo con el carnet de socio debajo del brazo. 😂
Nos queda volver a conocer mejor el Ateneo y, por supuesto, seguir apoyando el jazz. Esta vez, al menos, hemos empezado por hacer lo que decíamos que había que hacer.
📸, 📹 y ✍🏻: Kenyi Yoshino 📸