18/10/2025
LOS DOS SIC4RI0S QUE M4T4R0N AL MINISTRO RODRIGO LARA BONILLA
Bayron Velázquez, Quesito, e Iván Darío Guizado, El Loco, están apunto de hacer la "vuelta de su vid4". Los dos gatilleros, con instrucciones de Pinin4 y El Ch0p0, deben acab4r con la vid4 del ministro Rodrigo Lara Bonilla. «Hay que mat4rtl0 como sea», había dicho Pablo.
El 30 de abril de 1984, al caer la noche, cuando el Mercedes Benz del ministro toma la avenida Circunvalar por los cerros orientales, alertan al comando. Guizado se acomoda una estampa de la Virg3n entre los calzoncill0s. «Se acabó ésta espera, mamacita, protéjame», dice Velásquez, mientras bes4 una imagen de Marí4 Auxiliador4, y lo sigue.
A las 7 y 20, cuando el Mercedes desemboca de nuevo a las avenidas de la ciudad, el tráfico es lento. A la altura de la calle 125, rumbo al occidente de a ciudad, una moto Yamaha 175 de color rojo se aproxima a la ventanilla trasera, Guizado descarga la ráf4g4 sobre el ministro, la moto arranca a alta velocidad; Guizado mira hacia atrás e intenta am3tr4llar el vehículo del DAS que los sigue, pero las maniobras del conductor le impiden apunt4r bien, lanza una gr4nad4 que est4ll4 en una zona verde. Empieza a llover y el piso se pone liso como jabón. La patrulla del DAS prácticamente los alcanza. «Me dier0n», dice Guizado. «Creo que a mí también», dice Velásquez. La misma b4l4 los hier3 a los dos. Guizado recibe otro tir0 y pierde el equilibrio. Al tomar la curva para salir a la avenida Boyacá se estrell4n contra el andén y caen pesadamente. Guizado, golpead0 en el parietal derecho, mu3r3 instantáneamente; Velásquez, el conductor, queda tendido, inconscient3 y herid0.
La reseña oficial dice que los dos portaban chalec0 antib4l4s, dos gr4nad4s MK-2, un rev0lv3r 38 largo y una ametr4llad0ra Ingr4m de fabricación belga con un proveed0r de cincuenta b4l4s. El difunt0 vestía pantalón gris, zapatos negros, camiseta blanca, chompa impermeable de color azul y llevaba pegada con un gancho en su pantaloncillo una estampa en plástico de la Virg3n. En la chompa se encontraron once billetes de $500, dos de $20, una moneda de $1, una cajetilla de cig4rrill0s y cinco fracciones de lotería con el número 6924. Al conductor, Byron Velásquez, de apenas 16 añ0s, lo llevan a los calab0z0s del DAS.
Llamaba la atención Bayron por su edad y su condición. Era hijo de una mujer que vendía dr0gr4s, originario de Manrique, un barrio popular de Medellín.
Oficiales del DAS llevaron a Velásquez al cerro de Monserrate, desde donde se domina Bogotá. Allí, colgad0 de pi3s, sobre el vacío, se rev3nt0 y cantó: lo habían reclut4d0 porque, además de iniciado en el mundo del d3lit0, se había hecho famoso por los piques y cabri0las que ejecutaba en las empinadas calles de su barrio en una moto de 250 cm³. Conducir una moto para que alguien disp4rar4 le parecía sencillo; sin embargo, para lograr amparo celestial, antes de viajar a Bogotá asistió a misa al santuario de Marí4 Auxiliador4 en Sabaneta y le prometió que si coronab4 la vuelta iría cada martes durante seis meses a rezarl3.
A Bayron lo condenaron a 12 años de prisión. Actualmente disfruta de su libertad. Quizá arrepentido de todo lo que hizo.