26/10/2026
«𝐌𝐢𝐬 𝐥𝐚́𝐠𝐫𝐢𝐦𝐚𝐬 𝐥𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐞𝐫𝐭𝐢́ 𝐞𝐧 𝐥𝐮𝐜𝐡𝐚, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐲𝐨 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐨 𝐥𝐥𝐨𝐫𝐚𝐫, 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐨 𝐥𝐥𝐨𝐫𝐚𝐫 𝐚 𝐦𝐚𝐫𝐞𝐬, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐬𝐞 𝐬𝐞𝐩𝐚 𝐥𝐚 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐚𝐝, 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐡𝐚𝐲𝐚 𝐣𝐮𝐬𝐭𝐢𝐜𝐢𝐚. 𝐘 𝐬𝐢 𝐧𝐨 𝐚𝐥𝐜𝐚𝐧𝐳𝐨 𝐚 𝐥𝐥𝐨𝐫𝐚𝐫, 𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐥𝐥𝐨𝐫𝐚𝐫𝐚́𝐧 𝐩𝐨𝐫 𝐦𝐢́».
Hoy recordamos a Ana González de Recabarren, quien falleció el 26 de octubre de 2018, a los 93 años por una enfermedad respiratoria. Se convirtió en un símbolo de la defensa de los Derechos Humanos tras sufrir la desaparición forzada de gran parte de su familia a manos de la Dirección de Inteligencia Nacional en 1976.
Nació en la oficina salitrera El Toco y en su juventud se trasladó a Santiago junto a su familia. A los 17 años se unió al Partido Comunista, donde militó por seis décadas. En 1944 se casó con Manuel Segundo Recabarren, dirigente sindical y militante del PC, con quien tuvo seis hijos.
Su vida dio un vuelco trágico en abril de 1976, cuando agentes de la Dina secuestraron a su esposo, sus hijos Manuel y Luis Emilio y su nuera Nalvia Rosa, que tenía cuatro meses de embarazo. El único sobreviviente fue su nieto de apenas dos años, abandonado en la calle tras la detención de sus padres.
Desde entonces, Ana transformó su dolor en una lucha colectiva e inquebrantable. Fue una de las fundadoras y líderes de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), participó en manifestaciones, huelgas de hambre y viajó al extranjero para denunciar ante la ONU, Amnistía Internacional y el Vaticano los crímenes cometidos en Chile.
Luchadora incansable por la verdad, la memoria y la justicia, lamentablemente murió sin conocer el paradero de sus seres queridos.