29/05/2024
Si hablamos de un homenaje a uno de los pioneros de la cerámica en Bolivia y queremos reflejar no solo al maestro, sinó al ser en su total potencial, no había otra opción que encargarle esas palabras a un hombre maravilloso que lo acompañó durante muchísimos años, alguien a quien él llamó hermano, hijo, amigo y hasta padre, Marco Garcia.
Aquí estan las hermosas y sentidas palabras que Marquito escribió y que la emoción hizo suyas, en una noche tan sentida el 22 de junio en la exposición de Deifilia Del Carpio
Hace varios meses me llamó Deifilia para decirme que ya tenía reservado el salón en la Casa de la Cultura para presentar una exposición de cerámica en la que además de celebrar sus bodas de oro como ceramista se rendiría homenaje a Jorge Medina Medina, manifestando que me correspondía decir las palabras de circunstancia. Imposible negarme o eludir dicha responsabilidad, para honrar la memoria siempre viva de quien fue mi amigo, mi confidente, mi mentor, mi maestro.
Debo confesarles que hablar de Jorge Medina, es recordarlo en su silencio impenetrable, en su madurez espiritual, en su laboreo infatigable desenvolviéndose con pericia en la infinidad de oficios en los que era versado, en la forja, en la talla, en la cerrajería, en la orfebrería, que culminaba en su oficio de ceramista.
El tunti Medina, como así lo llamaban sus amigos y familiares, partió hace un poco más de veinte años, sin embargo, permanece en nuestros pensamientos y en nuestros corazones, como una estela luminosa, como un astro resplandeciente que nos cobija, nos protege, nos guía e ilumina nuestros pasos.
Cuando recuerdo a Jorge, lo veo sentado junto a Fausto Aoiz, el antiguo profesor de arte de Warisata, hablando ambos de su altiplano, de sus indios.
Lo escucho narrando sus correrías en el altiplano, de sus piedras ancianas de
Tiahuanacu. De las experiencias que pasó con curitas recién llegados de diversas latitudes del mundo y que con extraordinaria vocación de servicio, habían decidido hacer algo más que dar misa atendiendo las urgencias de las comunidades campesinas que comprendía la parroquia. Compartió la hiel y la miel. Personajes extraordinarios de los que siempre hablaba con mucho respeto.
En ese pasaje estaban Jimmy Zalles, Pepón, Pepe H, Javier Reyes, la Gaviota Justiniano e innumerables voluntarios universitarios que venían periódicamente a alborotar la quietud monacal de la parroquia. Y Jorge, el promotor de cerámica, en un sitio conocido por la calidad de sus k'erus y otros utensilios ceremoniales y utilitarios.
En algunas comunidades del altiplano, aquellas próximas al lago, lo conocian a
Jorge como el achachila, pero no era una referencia a su luenga barba blanca, sino al espíritu insondable que habitaba en él, y que era percibido por la gente sencilla.
Lo recuerdo abrazado a la cumbre nevada del Akhamani, titiritando de frio, en cuyas faldas fue iniciado en los insondables misterios del Ande, entregándole el poncho tejido con técnica lloq'e, y cuya urdimbre nos daba cuenta de una pieza de incalculable belleza y de vibrante colorido.
El resultado de sus investigaciones en arcillas y esmaltes, en nuevos materiales para la fabricación de hornos, fue permanente.
Hay varios proyectos que presentó Jorge al Gobierno Municipal de La Paz para recuperar la calidad de los trabajos de los artesanos y de los oficios, que lamentablemente no tuvieron el respaldo para su ejecución.
Deifilia, a su regreso de Bélgica donde realizó cursos de cerámica, fue su mas
entusiasta y perseverante estudiante, luego su más esforzada y disciplinada discípula en tan difícil arte. Luego, la compañera ideal para Jorge, silenciosa y tranquila. Jorge era de un carácter fuerte, inflexible, y Deifilia, sosegada y servicial.
Jorge y Deifilia tuvieron sus momentos de prolífica actividad en lo artístico, por ejemplo cuando ganaron el Concurso del Banco Central de Bolivia, para la construcción de un mural en el frontis de su edificio, que iba a narrar la historia económica de nuestro país, obra que no pudo realizarse porque sobrevino la catastrófica hiperinflación del año 1985
Estuvieron en Sucre por varios meses para la implementación de un taller de cerámica para la Corporación de Desarrollo de Chuquisaca.
Y, juntos, la fabricación de la cerámica utilitaria de extraordinaria calidad, reponiendo con equipamiento moderno, las tecnologías ancestrales.
La muestra artística presentada por Deifilia del Carpio de Medina es la expresión de la madurez en el difícil arte de la cerámica, una culminación de su vocación artística, un homenaje a quien fuera su maestro, su compañero y su esposo, en una unión inquebrantable, imperecedera.
Bienvenidos quienes con su presencia celebran 50 años de la artista Deifilia del
Carpio de Medina y recuerdan al extraordinario artista boliviano Jorge Medina Medina.
La Paz, 22 de mayo de 2024