El programa está destinado a grupos de jóvenes de organizaciones sociales, políticas y culturales. Tiene como objetivo promover en los jóvenes el sentido y la valoración crítica del pasado y del presente como parte del proceso de construcción de su identidad y de su afiliación a la sociedad a la que pertenecen en el marco del proceso de profundización de la democracia. Los equipos formados inscrib
en los temas de sus proyectos de investigación en el marco de cuatro áreas de trabajo: violencias, identidades, política y economía. Jóvenes y Memoria surgió en la ciudad de La Plata en el año 2002 y es llevado adelante por la Comisión Provincial por la Memoria. Enmarcado en el eje general Autoritarismo y Democracia, actualmente participan más de mil proyectos de todo el país y más de 15 mil jóvenes. En 2013 comenzó a desarrollarse en Rosario desde el Departamento de Articulación Territorial del Museo de la Memoria.
¿Qué implica ser parte de este programa? Desarrollar un proyecto grupal de investigación sobre un tema local vinculando las memorias del pasado reciente con los problemas actuales de las comunidades en relación con la vulneración de los derechos humanos. Identificar y reconstruir acontecimientos significativos de las comunidades donde están insertos los jóvenes. Participar de las instancias de capacitación, producción e intercambio que propone el programa tanto para coordinadores como para jóvenes. Construir un relato que permita transmitir los resultados de la investigación a través de una producción concreta que sirva como vehículo de difusión.
¿Para qué narrar la historia? Los problemas actuales son comprendidos y puestos en la historia, al mismo tiempo que el pasado se hace presente al revelar sus huellas y sus consecuencias durante los procesos de investigación. En la primera quincena de noviembre de cada año se realiza el encuentro de cierre en el complejo turístico de Chapadmalal, donde los equipos de investigación de todo el país se reúnen para mostrar sus trabajos, intercambiar experiencias y poner en común sus expectativas y sus proyectos. Durante el encuentro, los equipos descubren nuevas historias ancladas en otros lugares, momentos históricos y temáticos, lo que les permite inscribir su caso particular en un marco general, establecer comparaciones y ampliar la perspectiva desde la cual lo pensaron. Luego, los jóvenes regresan a sus comunidades y presentan los resultados del trabajo, compartiéndolo con sus vecinos, sus pares de la escuela, su familia. De este modo, las nuevas generaciones asumen el lugar de narradores de la historia, activando demandas o preguntas sobre la realidad de sus comunidades. De esta manera los jóvenes van intentando armar su propia historia, tratando de romper la sensación de presente continuo en el que se desarrollan sus experiencias y por lo tanto la naturalización de lo que sucede aquí y ahora. Los trabajos de la memoria promueven así el cuestionamiento del presente y permiten construir nuevas expectativas de futuro para los jóvenes, imaginando una sociedad más justa e igualitaria que sostenga la plena vigencia los derechos humanos.