22/10/2011
La Asertividad como Fortaleza
En las entrevistas de trabajo que realizo durante el proceso de reclutamiento y selección de personal a los diversos candidatos, busco que ésta sea una garantía de resultados que me permitan evaluar, entre otras cosas, que tan asertivos son los candidatos, cómo manejan su lenguaje y que tanto están identificados con la asertividad.
Considero que la asertividad más que un concepto es una actitud vital, en si la palabra asertivo engloba afirmación, lógica, ética, estimulación, inteligencia, persuasión, convicción, comprensión, tolerancia, solidaridad, productividad, eficacia, éxito, felicidad. Además la asertividad es la ausencia de duda, ignorancia, queja, culpa, crítica, envidia, temor, egoísmo, agresividad y mentira.
Y aunque todos percibimos el mismo mundo, cada uno lo percibe de acuerdo al conocimiento y experiencia que tiene del mismo, cada uno elige inconscientemente qué tipo de comunicación transmite.
La asertividad también se describe como la facultad de poder expresar los sentimientos y diferentes opiniones de una manera entendible para los demás, sin llegar a ofender o atacar a las personas con distintos puntos de vista, también encierra el poder expresar adecuadamente lo que nos hace sentir el actuar de los demás. De esta manera el lenguaje asertivo supone congruencia, autenticidad, sinceridad, ética, valores, proyectos y metas importantes, todo ello genera en nosotros una fuerza que nos permite reconocimiento, respeto y que nos hace sentirnos bien con nosotros mismos.
Es importante tener presente que durante el proceso de comunicación las palabras que utilizamos son sometidas a cada instante al filtro de nuestro pensamiento; pensamos, identificamos e intuimos y buscamos racionalmente darle forma a nuestras ideas … ¡ justamente a través de la palabra! ... ¡ Nuestros pensamientos y nuestras palabras nos modelan lenta pero profundamente!
Y es ahí desde las palabras donde yo indago qué trasmite el candidato, ya que la comunicación, al pasar el tiempo se convierte en hábito y luego en programación. Cuando se convierte en programación es automática, se da la comunicación, según nuestra forma de ser.