29/01/2024
Cuántas veces me encontré sufriendo mientras imaginaba lo mal que podían salir las cosas. Noches de insomnio viendo la película que yo misma había creado, y que me paralizaba envolviéndome en la fascinación y el terror: el futuro podría ser catastrófico.
Mi imaginación no tenía límites y era capaz de crear hasta los más mínimos detalles de la pesadilla. Si me hubiera dedicado a escribir cuentos con todo ese material, ya tendría varios tomos terminados.
Tenemos que saber que toda expectativa de futuro es un cuento que nos contamos. Es soñar despiertos. Pura fantasía. Entonces, ¡paremos la moto! Podemos darnos cuenta de que nos estamos inventando un sufrimiento totalmente inútil. No sabemos nada acerca del futuro, nada.
Cuando imaginamos un futuro catastrófico, no nos queda otra posibilidad más que asustarnos, porque en una fantasía no podemos accionar, sólo observar la película. Cuando las situaciones realmente suceden, tenemos recursos para intervenir en ellas. ¿Recordás en este momento alguna situación difícil en tu vida y cómo te manejaste en ella? Seguramente, si pusiste tu energía en resolver, no tuviste tanto espacio para sufrir como en una catástrofe imaginada.
El antídoto para salir del embrujo de las expectativas catastróficas, es volver al presente, habitar el momento y el espacio en que realmente te encontrás. Eso se llama estar aquí y ahora. Y en el aquí y ahora hay cosas que podés hacer, o simplemente observar. Podés observar tu miedo, y darte cuenta de que responde a algo imaginado.